Cerebros en cuarentena

 El mundo se ha detenido con la pandemia del covid. Primero las doce horas y fracción app. de noticias sumando los canales nacionales (si, use una calculadora para sacar la cuenta) los noticiarios de la tarde mas los de la noche hablando constantemente de la única información que existe en el pais y el mundo hace poco mas de un año, sumando unos quince minutos de asaltos y desastres menos populares, y por lo tanto, con menos rating. Segundo las concurridas rrss y sus profetas de la verdad anunciando y profiriendo las siete plagas de Egipto por no cumplir con las medidas sanitarias, cosa que por lo demás es una obligación moral mas que social. Tercero las famosas cuarentenas que luchan por mantener a la gente en sus casas cual zoológico mantiene en cautiverio a las bestias aunque en este caso con bastante menos éxito.

Y es que en verdad el ser humano no esta diseñado para permanecer en el encierro constante, aun los mas devotos de las cuarentenas ya colapsan por su situación y quieren solo volver a la vida de antes que tampoco era mejor pero definitivamente menos difícil que la actual. Siendo sinceros necesitamos los unos de los otros aunque sea para caernos mal, para sentirnos en una comunidad de seres individualistas pero todos juntos en su individualismo, y no lo digo como una critica a la sociedad de hoy en día, sino como una realidad en la que llevamos sus buenos años insertos. Con la aparición de las rrss nuestras ideas y pensamientos ya habían entrado a una suerte de cuarentena voluntaria en la que pasamos horas y horas del día, semana, mes, años y vida. Encapsulados en la burbuja de likes, hashtags, influencers, tiktokers y cuanta huevada nueva aparezca, pareciera que de repente el contenido de estas verdaderas cloacas audiovisuales se hubiera tomado por unos momentos nuestros cerebros afectando también nuestras ideas y decisiones sobre lo que es real o fake. Sobre la visión del mundo finalmente, el hecho de descubrir que no soy el único que piensa en cuanto sufren los elefantes cazados en África sino que alguien de Australia también lo cree y los dos damos likes a una publicación de alguna fundación que sugiere ir en ayuda de esa causa nos hace participes de una cruzada digital que en ultimo caso no va a detener las balas del rifle de los cazadores. Parece ser que compartir alguna frase de bienestar emocional o una pagina que exponga casos de animales maltratados ayuda a crear conciencia en la multitud internauta o son solo mentiras que nos contamos a nosotros mismos para creer que estos medios de comunicación aportan en algo que no sea ganar clientes día a día con el pretexto de "acercar" a las personas en la aldea global. 

Con la reciente censura a las cuentas de Donald Trump me acorde de un capitulo de black mirror, la serie de Netflix, en el que un sujeto era "bloqueado" a la vista de los demás, o sea no existía para nadie. La pregunta que me hago es si algún día llegaremos a algo así, a calificar a la gente según sus publicaciones, como ya se esta haciendo en algunas ciudades de china el experimento del control social, debido a ser un pais muy numeroso la fuerza publica ya es parte del pasado y ahora los ciudadanos son castigados según su comportamiento en el sistema. Con la proliferación de las redes sociales no seria nada de raro que se masificara en todo el mundo la política de china y todos seamos controlados por nuestras preferencias en la red o publicaciones, creo que ese experimento ya comenzó
 hace años cuando aparecieron estos medios para "acercar" a la gente.


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